¿No tienes nunca tiempo? Yo te explicaré el porqué

¡No tengo tiempo!

  • ¡Cuanto tiempo sin verte, qué ilusión! ¿Qué tal? ¿Cómo va todo?
  • ¡Pues genial! Me han ascendido a encargado en la empresa y nos hemos mudado a otro piso más grande. 
  • ¡Me alegro mucho! Yo sigo igual que siempre, currando como un cabrón, casi sin tiempo para hacer nada, pero al menos tengo más dinero y me he comprado un coche nuevo.
  • Pues a ver si nos vemos y quedamos para tomar algo, aunque voy muy liado.
  • Sí sí, yo estoy igual, no tengo tiempo de nada, mucha faena.

¿Cuántas veces has tenido una conversación parecida a esta, donde siempre recalcamos que vamos muy liados y que casi no tenemos tiempo? Ya te respondo yo, muchas y a diario, dedica un par de días a apuntar las veces que lo llegas a decir, te sorprenderás.

Antes de entrar en detalle, me gustaría definir el concepto de tiempo.

¿Qué es el tiempo?

Dejando de lado la física, el tiempo es el recurso más preciado del cual disponemos. ¿Y eso por qué? Porque el tiempo es finito y no se puede recuperar. Por eso deberías pensar dos veces a qué y a quién lo destinas, el trabajo no es más importante que tu familia, tampoco lo es el dinero. ¿Preferirías ganar 300€ más al mes a costa de ver menos a tu hijo o una casa más grande pero sin poder ir de vacaciones? Yo no.

Estamos tan inmersos en la dinámica rutinaria de cada día que nos olvidamos de lo importante, de lo que realmente nos hace sentirnos felices y vivos.

Nos encanta estar ocupados, es inevitable. Necesitamos sentir que somos útiles y también queremos deshacernos de preocupaciones de todo tipo. Todo esto lo conseguimos…. ¡Exacto! Rellenando cualquier hueco con estupideces.

Las prioridades

¿No tienes tiempo para dedicárselo a algo o a alguien? Entonces es que no te interesa lo más mínimo, porque si te preocupara realmente, encontrarías la manera de disponer de él.

Estoy harto de escuchar: “No tengo tiempo para hacer deporte”, “Se necesita mucho tiempo para comer saludable”, “No tengo tiempo para leer”, “Ahora estoy de exámenes y claro..” Y un sin fin de excusas baratas que ponen de manifiesto el desinterés hacia el asunto. Por tu bien, deja ya de decir eso, simplemente di que ahora mismo no te interesa o que no te apetece.

La gran mayoría de veces postergamos actividades o situaciones que sabemos que deberían de ser atendidas, sustituyéndolas por otras más agradables, que por lo general suelen ser irrelevantes. Este mal hábito no debería estar presente en nuestras vidas. En otros artículos hablaré sobre cómo los hábitos nos definen como persona y la vida que llevamos.

¿Lo que hago tiene sentido? Y si es así, ¿Lo estoy haciendo de la mejor manera?

Para responder a estas preguntas haremos uso de los términos eficacia y eficiencia.

El qué es más importante que el cómo.

Eficacia

¿Te has parado a pensar si el tiempo que dedicas para desarrollar una determinada tarea realmente vale la pena, te aporta algo o te hace crecer en algún ámbito de tu vida? Si no es así, ya puedes estar ELIMINÁNDOLA para siempre. No te engañes pensando que lo que estás haciendo es útil, porque no lo es. Te puedo asegurar que el 80% de todo lo que haces no sirve para nada y solamente el otro 20% es el que realmente produce efectos positivos en tu vida, a esto se le conoce como Principio Pareto o regla 80/20.

Eficiencia

Una vez identificadas las tareas que merecen la pena, el cómo las realizamos también se debe tener en consideración. Dedica un poco de tiempo a buscar la manera más fácil, rápida y óptima, a la larga te saldrá a cuenta. ¿No nos vamos a comer un plato de guisantes con un palillo, verdad?

¿Algún truquillo para conseguir más tiempo?

Por supuesto, estas técnicas son las que yo utilizo y me funcionan. No hace falta que las copies idénticamente, adáptalas a ti. Busca lo que te funcione, no necesariamente lo que a uno le funciona le sirve al resto.

  • Anota en un papel todo lo que deseas ser, hacer y tener a corto, medio y largo plazo. No fijes grandes logros a la vuelta de la esquina, no los conseguirás, te frustrarás y abandonarás. Ponte objetivos exigentes pero realistas y considera plazos límite de 3 a 6 meses.
  • A partir de ellos crea una lista con las tareas a realizar cada semana y con ellos una lista de tareas para hacer a diario. Usa Google Tasks para apuntar las listas de tareas y Google Calendar para los recordatorios, eventos,..
  • Deja un día completamente libre, está prohibido pensar y hacer cualquier cosa que tenga que ver con el trabajo. ¡No! ¡No puedes mirar el correo electrónico! Ese día es para ti y para las personas con las quieras compartirlo, disfrútalo.
  • Reduce el tiempo límite que dispones para atender a tus tareas, así disminuirá cualquier distracción posible. ¿No te ha pasado que cuanto menos tiempo dispones, más cosas haces e incluso a mayor velocidad?
  • ¿Trabajas 10 – 12h cada día? Pues algo haces mal, no hace falta trabajar tanto, tus ingresos deberían de ir en función del valor que aportas al resto, no por horas trabajadas. En otros artículos te enseñaré otras formas de ganar dinero que quizás no sabías ni que existían.

El conocimiento es inútil si no se pone en práctica y el mejor momento para empezar algo es ahora mismo.

Aunque quizás me ponga mejor mañana a ello…

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Sobre mi

Sobre mi

4 de diciembre de 1997, Barcelona, España. Curioso por naturaleza, lleva siendo autodidacta prácticamente desde que nació, inquieto por todo aquello que le pudiera aportar valor a su persona y al resto. Interesado en el mundo de la emprendimiento, montó su primera empresa de Hosting Web a los 17 años.

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